La navidad, celebración de la natividad, el nacimiento
donde confluye lo mágico y los sueños,
los anhelos y deseos, el tiempo de espera que llega a su fin
y lo nuevo por descubrir.
El año nuevo lleno de promesas y esperanzador futuro,
cargado de ansiedad y estímulos, de proyectos nuevos
y desafíos permanentes.
Todo esto no sería posible si no fuera
porque cada ser contribuye con su labor
con las proyecciones y los esfuerzos,
con el día que hace o no,
con la noche que duerme o desvela…
El nacimiento trae consigo una vida nueva,
un nuevo ser que proyectará al igual que el resto,
renacemos cada vez que logramos superarnos,
que llegamos más allá de lo que pensamos,
que soñamos a lo grande
y nos permitimos vivir con errores y aciertos.
El nuevo año empieza siempre que nos disponemos
ser distintos, ser iguales, pero mejor…
La familia, los amigos, nuestro entorno
esta marcado con nuestro ser hacer…
El compromiso se asume a partir del amor
y por amor uno promete, cumple y logra
Sembrar paz, armonía y más amor,
porque el amor no da más que al amor…
La felicidad tiene que ver con todo esto, vivir intensamente,
morir sólo lo necesario
y revivir para ser mejores y poder compartir con el resto
todo el amor aprendido, vivirlo plenamente
sin prejuicios, sin limitación….
Abrirnos de mente y alma
es lo que nos hace tener una feliz natividad
y comenzar correctamente un año nuevo…
Valeria Elías
A todos mis queridos amigos, una gran cantidad de buenos deseos y mucho cariño para el año que empieza y la esperanza de continuar comunicandonos siempre con el respeto y el amor que nos une y nos caracteriza... Besos a todos y a celebrar!!! La Vale
El amor por ciertas personas o cosas no se pierde nunca. Existe una cuestión mágica que hace que las cosas fluyan simplemente. Sólo lo verdadero perdura ante esta cuestión.
Anécdotas de toda mi vida vienen a recordarme quien soy, que soy y porqué estoy en este mundo, en este tiempo. La sensación de que lo vivido tiene su porqué su motivo y sobre todo su finalidad, porque todo lo que uno hace empieza y termina… Deja su huella y se hace camino al andar.
Aún siento como esa niña canta, se ríe y juega, como inventa canciones y disfruta de su amiga imaginaria, no me puedo desprender de ella, porque ella soy yo, contando mariposas en el jardín, viendo como los pájaros vuelan y las flores iluminan con todo su color…
Cuando me preguntan de que me arrepiento, digo que no me arrepiento de nada, porque todo lo que hice, todo lo que elegí de alguna forma siempre fue parte de mi, lo bueno y lo malo, es esa persona que se sienta y escribe, que sonríe y que mira, que habla y que calla. Yo soy esa, nadie más.
La edad no está diciendo nada de mi, o sobre mi, sólo está marcando el paso del “Tiempo”, no del “tempo”. Dichosa de poder contar los años que pasaron con amigos me sorprendo cuando me dicen “10 años”, o tal vez, casi toda una vida… Feliz, la felicidad es eso, es saber que uno vive y bien o mal se arriesga a amar, a soñar a proyectar… porque con los nuevos amigos uno proyecta eso, decir “hace diez años ya”…
Para mí 29 años sólo significan que son años de amor, de vivencias, de experiencias algunas inolvidables, pero también de dolor, de sufrimiento, y de esfuerzo y sacrificio. Siempre he luchado y espero jamás dejar de hacerlo por las causas que creo justas, las cosas que creo necesarias y las personas que creo merecen la oportunidad.
Este año fue muy fructífero a nivel personal, emocional, profesional e intelectual. Nada tengo que reprocharle a la vida, porque es generosa conmigo, me pasan cosas horribles, pero siempre están los amigos, además siempre me brinda un buen amanecer, un camino con flores, una puesta de sol, o tal vez alguna buena melodía que me remienda el alma y me hace seguir, siempre adelante.
Debo hacer el reconocimiento, también, especial a Alfonso, Alejandro y Pablo, ellos fueron novios míos y a pesar de todo, absolutamente todo lo que pasó, hoy por hoy, seguimos manteniendo un diálogo respetuoso y cariñoso, cada cual siguió su camino, pero quedó esa amistad profunda de saber quien es quien y así su valoración. Porque cuando los necesité los tuve ahí, respondiendo a todas mis preguntas y atendiendo a mis caprichos.
Cuando uno toma conciencia que ama, amó y seguirá amando por siempre, incondicionalmente en todas las circunstancias de la vida, le cambia la visión del mundo y aprende a amar libremente y a celebrar los buenos abrazos, los besos sinceros y las palabras justas en los momentos indicados. Pequeñas grandes alegrías de la vida.
Que 29 años son pocos comparado con lo que otros han hecho, han dicho y han vivido, que mucho falta por delante, que hubo derrotas, pero también conquistas, que eso no hace perder la batalla, que sólo pierde el que abandona o se siente vencido aún vencido. Todavía hay más para dar, hay más para hacer, hay más por decir, que el sol se extingue solo porque es la ley del universo, y las estrellas extintas aún después de ello nos siguen iluminando…
Por eso, y por mucho más, acá estoy compartiendo mi alegría, mi felicidad y cumpliendo mi promesa de ser y seguir siendo la mejor persona que puedo de mi misma, luchando siempre para avanzar por sobre mis debilidades y construyendo mi fortaleza, aquella Valeria capaz de resistirlo todo, pero que cae rendida solamente, ante el verdadero amor.