viernes, octubre 28

Viejos amantes, nuevas esperanzas...

Fluyen depravados, prohibidos, indiscretos
los besos que antes no nos dimos.
La piel se estremece y tiembla el alma
ante la mirada inquisidora que pide a gritos más.
Reniega la conciencia y el espiritu
por lo que no es correcto,
ante lo que Dios castiga
ante lo que el demonio promulga.
Pero dos almas que se quieren
están más allá de todo eso
y no resisten la tentación,
y se dejan fluir entre los besos,
las caricias y la extrema exitación.
Se entregan, se conjugan,
se funden y se disfrutan.
Cuerpos que se extrañan, se necesitan y se alimentan...
Eterna es la muerte cuando nace la espera...
La piel exige ser mordida, 
besada, tocada y apretada.
Tus dientes extrañan el sabor de mi sangre
y mi sangre sólo quiere fluir en tu boca...
No hay razón en el placer, 
pero hay placer en la razón de ser dos
buscando ser uno.
Valeria Elías




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